La gran víctima desconocida de los incendios forestales es el suelo.

Los fuegos arrasan miles de hectáreas cada año, las consecuencias ecológicas son muy graves, en varios aspectos, pero nadie habla del suelo y lo que conlleva.

Las altas temperaturas del verano son las condiciones ideales para la propagación de incendios y por ello en esta época vemos arder terrenos cada año. En el momento de hacer este post, tenemos activos varios fuegos, como el de la Conca de Barberá que lleva 1300 hectáreas arrasadas y el de Sant Martí de Tous del que tenemos imágenes en directo de ayer a las 11,24 horas.

 

Las consecuencias del fuego son múltiples, entre ellas, las más grave son las humanas, ya que es un peligro para la salud y la vida de las personas que se encuentren en la zona incendiada o habiten cerca de ella. También lo es para los animales y la vegetación y puede provocar grandes daños materiales. Pero hay una consecuencia importante que la gran mayoría pasa por alto: el suelo.

La erosión tras los incendios forestales provoca una pérdida de suelo que supone el daño ecológico más grave puesto que se trata de la fuente de nutrientes de la vegetación y la fauna. Además, la recuperación de este recurso natural es muy lenta.

Una de las consecuencias que tienen los incendios forestales para el suelo es la erosión, que en los terrenos incendiados aparece fundamentalmente con las primeras lluvias. La impermeabilidad de la superficie se multiplica debido a que el arrastre de cenizas y otras partículas deforma la estructura superficial del suelo, compactándolo y obstruyendo su porosidad.

 

La erosión más grave es la química, que hace que el suelo pierda sus nutrientes y merma su fertilidad. Pese a que tras los incendios la materia orgánica se mineraliza y nutre el suelo, este fenómeno dura muy poco y esos nutrientes se pierden rápidamente. Todo esto conlleva que el suelo pierde fertilidad.

El calor que produce un incendio, también supone la muerte de muchos organismos, lo cual supone una disminución de la actividad de la actividad biológica del suelo por lo que afecta negativamente los ciclos biogeoquímicos de muchos elementos que dependen de la biota del suelo.

Para concluir este post, un fuego tiene consecuencias muy graves, y a veces irreversibles para los recursos naturales, como el suelo.

Debemos protegerlo entre todos, y rehabilitar las zonas quemadas de forma adecuada.

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